Ayuntamiento de Murcia
www.murcia.es
Red Municipal de Bibliotecas de la Región de Murcia
Autores, obras, soportes, etc...Autores, obras, soportes, etc...Autores, obras, soportes, etc...Autores, obras, soportes, etc...Autores, obras, soportes, etc...Autores, obras, soportes, etc...Autores, obras, soportes, etc...Autores, obras, soportes, etc...Autores, obras, soportes, etc...Autores, obras, soportes, etc...



Acceder como Lector:

Contraseña:



Si todavía no eres usuario y deseas iniciar una "conversación" o intervenir en ella, date de alta aquí.


Enlaces relacionados

Rincón del lector

 RSS

LIBROS

Título: «La seducción de las palabras»

Autor: Álex Grijelmo

Manuzio - 12 / mar / 2007

Su título lo dice todo y, exactamente, describe su contenido. Un paseo por las palabras y lo que ellas son y por qué han llegado a ser lo que son. Es un libro imprescindible para entender los mecanismos secretos, ocultos del lenguaje. No hace falta ser lingüista para disfrutar de él. Está escrito para que tú y yo lo entendamos y podamos hablar de él. ¡Todo un mérito! Un ensayo fascinante del que disfrutar hasta en compañía.

A lo largo del libro Grijelmo se dedica a llamar la atención y a explicar cómo siglos de empleo de las palabras, del lenguaje, han ido creando una madeja de significados que trasciende los límites de lo intelectual. Compara la madeja con racimos de cerezas: cuando sacas de la cesta una cereza que tiene su pareja, sale enganchada a otra y ésta a otra. «Las palabras evolucionan en círculos» (p. 41). Las palabras son lo que son, es decir, significan lo que significan, según sea su racimo, pero su forma, su sonido, su contexto nos puede seducir, unas veces como un engaño, otras por su puro atractivo: «A veces resalta incluso en algunos términos el significado fonético [de cómo suena] por encima del etimológico [de donde procede o deriva]. Si alguien lograra algo por arte de birlibirloque, nos pondríamos de su parte sólo por el sonido de esta expresión que refleja sus actos, a pesar de que la voz se formase en su día con ‘birlar’ (estafar, robar) y ‘birloque’ o ‘birlesco’ (ladrón), y a pesar de que la persona a la que se aplica obtenga sus fines mediante el engaño, como los magos y los prestidigitadores. Imaginemos la noticia que nos transmite un contertulio: ‘El ministro se ha sacado de la manga 100 millones del presupuesto como por arte de birlibirloque’. Lejos de constituir una merecida censura, la palabra se habrá puesto a favor de tan insigne contable. Una seducción que engaña. Un sonido que conquista. Una irregularidad que se convierte en travesura. Habrán birlado 100 millones, pero con gracia.

‘¡Esto es una hecatombe!’, podrá exclamar otra persona para definir el mismo caso y el mismo presupuesto. Y Aquí tenemos una palabra con miles de años de vida. Heca/tombe: ‘cien/bueyes’, según la etimología griega. Y el primer diccionario ‘oficial’ del idioma español (el ‘Diccionario de Autoridades’, del siglo XVIII) consagra como significado primigenio (y único entonces) el que hace referencia al ‘sacrificio de cien reses de una misma especie que hacían los Griegos y Gentiles cuando se hallaban afligidos por algunas plagas’. Durante muchos siglos sólo significó eso: un rito religioso. Hoy en día el ‘Diccionario de la Real Academia’ admite también los sentidos en que el lector habrá pensado al encontrar esta palabra cualquier día en cualquier periódico: ‘mortandad de personas’, ‘desgracia, catástrofe’. El sacrificio de cien bueyes puede suponer una catástrofe para una aldea, por más que la aportación al altar fuera voluntaria y hasta piadosa, pero la genética de la palabra remitía exclusivamente a la matanza ritual de animales, con la precisión milimétrica de sus étimos. L avigente ‘mortandad de personas’ casará mal, entonces, con la historia del vocablo; sin embargo, aquí se ve más bien que la sonoridad de sus sílabas se ha impuesto al significado. Hecatombe forma un conjunto fónico demasiado sonoro, rotundo, sobrecogedor como para significar solamente un sacrificio ritual y voluntario.» (P. 47-48).

El ensayo se articula en diez capítulos plagados de ejemplos que son casi diez grupos temáticos:

«I. El camino de las palabras profundas». Trata de esas palabras cuyo significado está en lo más hondo de nuestro cerebro o de nuestros sentimientos sin que podamos racionalizarlas: «El niño percibe antes la lógica del lenguaje que su propio sonido completo. Por eso dice ‘yo no cabo’ en lugar de ‘yo no quepo’, porque ha averiguado en su minúscula experiencia las relaciones sintácticas y las aplica con rigor a todo el sistema sin dominar todavía sus excepciones. Esa facilidad de la inteligencia del ser humano, capaz de deducir unas reglas que nadie le explicó aún, se extiende después a su competencia para acumular en el inconsciente los valores de cada término, de modo que los cajones que formas las letras unidas, las palabras, se van llenando de ideas, de sugestiones, de historia, de sensaciones intransferibles. El más inteligente de los monos es incapaz de hablar, pero el más estúpido de los humanos podrá hacerlo aunque sea analfabeto, porque el habla forma parte de una esencia innata, y la adquisición del lenguaje, el primer aprendizaje, no tiene relación directa con la inteligencia.» (P. 13-14).

«II. Persuasión y seducción». Persuasión, disuasión y seducción. En este breve capítulo (p. 31-35) se detiene en la diferencia entre ellas.

«III. Los sonidos seductores». Repasa los sonidos de las palabras para demostrar que gran parte de la seducción que logran reside en ellos. La vocal «u» es «luz», «lumbre», «fulgor», etc., mientras que la «a» es blanca como en «alma», «cándida», «clara». «diáfana», «fantasma»; la «i» es amarilla (marchito, trigo, orina, limón…); la «o» lleva los valores del «negro»; etc.

«IV. Las palabras del amor». ¿Algún otro capítulo puede ser más adecuado para hablar de seducción?. Vale la pena leerlo, incluso para constatar que todavía pueden encontrarse nuevos caminos de seducción.

«V. Los símbolos de la publicidad». Otra delicia de capítulo ¡Cuánta seducción! «Libre, como el Sol cuando amanece, yo soy libre; como el mar…» (Nino Bravo). Pero desde cuándo es libre el Sol.

«VI. El poder de las palabras, las palabras del poder». Palabras y política; si no se tienen ganas de leer todo el libro –ni el capítulo 4-, éste puede leerse para ver cómo se demuestran una a una las mentiras políticas. Sí, todos sabemos que existen, pero ¿sabemos descubrirlas? ¿mostrarlas?

VII. La incursión en el área ajena». Palabras y deporte, políticos que usan palabras propias e la navegación…

«VIII. La desaparición de la mujer». El lenguaje sexista. ¿Entendemos en paralelo estas frases simétricas: ‘Esta mujer es capaz de acostarse con cualquiera’ y ‘Este hombre es capaz de acostarse con cualquiera’?

«IX. El valor de las palabras viejas». Un encanto.

«X. La seducción de las palabras». Un repaso general sobre las pautas de la seducción de las palabras.

En fin, un repaso a las palabras desde distintos puntos de vista y desde distintas aplicaciones... Yo, ahora, me dejo seducir con convencimiento, con melancolía, con satisfacción.

+ INFO sobre Álex Grijelmo: http://es.wikipedia.org/wiki/Alex_Grijelmo

--
Grijelmo, Álex (1956-). La seducción de las palabras / Álex Grijelmo. – [9ª ed.]. – Madrid : Taurus, [2005]. – 289 p. ; 22 cm. – (Pensamiento). – Bibliografía : p. 283-287. – ISBN 84-306-0409-X

I. Título. II. Serie: Pensamiento (Taurus Ediciones). 1. Comunicación oral. 2. Persuasión (Retórica). 3. Comunicación escrita. 4. Comunicación social. 5. Psicolingüística.

316.77:32
316.475
81’23:316.77
Comentarios: 0 Valoración de : 5,0 Visitas: 2815 Valoración media: 5,0 Último comentario: hace 11 año(s) y 223 día(s)


Tu comentario

Tienes que estar registrado para poder dejar un comentario y haber accedido como lector.

 

Subir

RMBM. PrivacidadVentana emergente Aviso LegalVentana emergente Accesibilidad
© Ayuntamiento de Murcia, 2001- . Glorieta de España. s/n - 30004 Murcia-España. Tel.: 968 358 600